JACOBO VÉLEZ Y EL FUNDAMENTO DEL FUNK

TRANSMISIÓN

DOMINGO 13 de SEPTIEMBRE de 2020 – 6:00 PM

(Activo por 6 HORAS)

Valor General: $ 18.000 COMPRAS HASTA 24 HORAS ANTES CON EL 25% DE DESCUENTO 

Precio:

$ 4.85

Saxofonista – Compositor

Jacobo Vélez desde siempre ha asumido el riesgo de fusionar música tradicional del caribe y el pacífico colombiano con elementos urbanos de funk, jazz, timba y hip hop. Vélez asegura que su tatarabuela, proveniente de África, marcó su fascinación por la cultura negra. Que su tatarabuelo andaba en burro con mujer y violín a cuestas dando serenatas. Que su abuelo, Pacho Vélez, se iba tres días de rumba con el Mono Núñez tocando bambucos. Que su mamá estudió violín cuando pequeña y que su papá, Fernando Vélez, perteneció al parche de Caliwood y junto a Luis Ospina y Carlos Mayolo fue quien hizo la fotografía a blanco y negro del clásico falso documental “Agarrando Pueblo”, todo un heredero de la pasión por el mundo de las artes.

A los 21 años se inició en la santería. Vivió en La Habana y Barcelona, aunque se considera simplemente parte del sistema solar. A su regreso de la isla, Vélez volvió con la idea de montar un proyecto de música tradicional afrocolombiana, como currulaos, cumbias y chirimías, con elementos de jazz y funk; entonces buscó a Hugo Candelario y conoció a Jaime Henao, pianista de Guayacán. Y así es como estos dos maestros, quizás sin ser del todo conscientes de ello, contribuyeron a crear un monstruo tropical, lejos de una educación formal y más bien cerca de la escuela de la calle. En la actualidad Jacobo es uno de los maestros musicales más jóvenes e influyentes de la nueva música colombiana.

Con La Mojarra Eléctrica, Jacobo grabó tres discos en nueve años: Calle 19 (2003), Raza (2006) y Poder para la gente (2011). Tres discos que sirvieron para despertar entre las nuevas generaciones urbanas y alternativas un interés genuino por las músicas de las costas colombianas. 

En el 2012 Jacobo fue invitado a cerrar el Festival Iberoamericano de Teatro. Para ese evento, reunió entonces a músicos de grupos como La 33, Sidestepper, Maria Mulata, South People y La Mojarra Eléctrica con un libreto sensato. El concierto duró una hora y media y el combo tocó cinco temas: dos estándares del Pacífico colombiano, dos temas del legendario James Brown y “Puro Potenkem”, una pieza original. Y lo que en medio de esa noche bogotana apareció como un monstruo musical efímero, se convirtió en el llamado El Callegüeso y la Mambanegra.